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Por:  Ricardo Naranjo

Fotografía: Medios públicos, archivo

¿Cerramos la frontera a los venezolanos?

 

Cerca de 453 mil venezolanos han ingresado al Ecuador desde el año pasado, 71 mil se han quedado en el país, miles de personas ingresan cada día, en puntos como el puente de Rumichaca y el terminal de Carcelén, se han establecido albergues improvisados, en las calles, buses y en locales, se miran ciudadanos venezolanos, en su gran mayoría, dedicados al comercio informal o contratados por bajos salarios.

 

Esta “marea" ha generado un sinnúmero de opiniones que van, desde la solidaridad y preocupación, hasta la xenofobia y la exigencia de que “se cierren las fronteras", ahora, el gobierno anuncia que se exigirá pasaporte a los venezolanos que quieran ingresar al país y, no pocos, aplauden esta decisión, pero, ¿Porqué salen tantos venezolanos de su país?, ¿Qué problemas reales se desprende de este fenómeno?, ¿El pasaporte es la solución?

 

 

 

De la bonanza al caos

 

El 2 de noviembre de 1999 asume la presidencia el Tnte. Cnel. Hugo Chávez, catapultado por el anhelo de cambio de la gran mayoría del pueblo, tras su muerte, en el 2013, lo sucede Nicolás Maduro quien gobierna hasta el día de hoy. Venezuela ha tenido una economía relativamente buena, comparada con otros países de Latinoamérica, más aun, a partir de 1914, cuando inicia la explotación petrolera, esto le permitió garantizar un relativo bienestar y un importante nivel de vida para sectores de la población, lo cual no niega la persistencia de conflictos e inestabilidad política, económica y social, problemas que hicieron crisis en 1983.

 

Tras el “caracazo" de 1989 y los dos intentos de golpe de Estado encabezados por Chávez en 1991 y 1992,en medio de una grave crisis económica, accede al gobierno la denominada “revolución bolivariana" que adoptó medidas nacionalistas, asistencialistas y emprendió varias obras de infraestructura, beneficiados por los altos precios de las materias primas -especialmente, petróleo- y de la renegociación de la dependencia con China y Rusia. Sin embargo, la crisis del petróleo dejó en evidencia la fragilidad del régimen que promulgaba el denominado “socialismo del siglo XXI", del que nunca hubo una certeza de lo que era pero que, en los hechos, nunca se propuso nada más que reformas.

 

Este tipo de “socialismo alternativo", que, en el fondo, implicaba modernizar el capitalismo, creando condiciones para el asenso de “nuevos ricos”, amparados en un aparato estatal corrupto que, defendido por los militares beneficiados por las prebendas, que sigue hablando de “revolución”, mientras mata de hambre a la población, que subsidia a las grandes empresas y a la banca, mientras golpea la economía de los más pobres. Se prevé que, este año, la inflación crecerá el 14 000%, mientras el PIB sufrirá una contracción de 15% y el 33,3% de la población estará en paro forzoso.

 

El éxodo del paraíso

 

Hasta antes de esta profunda crisis, Venezuela fue un “imán” para la migración: Entre 1948 y 1961, ingresaron a Venezuela 920.000 inmigrantes, principalmente españoles, italianos, portugueses y otros países europeos que huyeron de los horrores de la segunda guerra mundial; a lo que se suman 200 mil chinos y 300 mil musulmanes. Además, habitan 60 mil caribeños; 700 mil colombianos de nacimiento llegaron a este país en la época de bonanza; así como 190 mil ecuatorianos; 110 mil peruanos migraron y 20 mil permanecen hasta la actualidad; 80 mil chilenos arribaron durante dictadura de Pinochet y 23 mil se quedaron.

 

Sin embargo, esta realidad ha cambiado radicalmente en los últimos años y se ha producido una de las mayores crisis humanitarias de la época, provocando el éxodo de, entre 2 y 3 millones de habitantes, cerca del 10% de la población de dicho país. Esta lacerante realidad está lejos de ser un “problema” ecuatoriano, de hecho, según la Organización Internacional de Migraciones OIM, unos 885.000 venezolanos decidieron emigrar a naciones sudamericanas, mientras 308.000 lo hicieron hacia Norteamérica, otros 78.000 a Centroamérica y 21.000 están en países del Caribe.

 

El gobierno venezolano, incapaz de resolver la grave crisis, ha anunciado una nueva reconversión monetaria, la elevación del precio de combustibles y otras medidas que, lejos de tranquilizar a la población, genera más incertidumbre. A esto se suma la posibilidad de que los gobiernos de Colombia y Brasil ,”cierren” sus fronteras y los anuncios de Ecuador y Perú de solicitar pasaporte. Por ello, aprovechando la época de vacaciones escolares, cientos de miles de hombres, mujeres, niños y ancianos huyen de su país, muchos de ellos, sin medios elementales de vida, e incluso, a pie.

 

 

Y, el Ecuador, ¿Qué?

 

A partir de 1999, se produjo el éxodo de 3 millones de compatriotas, lo cual significó un profundo drama, tanto para quienes migraron, que tuvieron que soportar condiciones de marginación y explotación, como para sus familiares. Esta realidad afectó a otros países de América Latina y, hoy, que es el turno de Venezuela, parece que muchos olvidan los duros momentos que atravesamos como país. En lo fundamental, nuestro país es territorio de paso hacia Perú, sigue estando muy lejos de Colombia que supera el millón de migrantes y ha regularizado, en total 820 mil; Perú que es el segundo destino para los migrantes recibe 353 mil personas; de 111 mil que llegaron a Brasil, 48 mil solicitaron regularización.

 

En el Ecuador, 6 de cada 10 personas no tienen pleno empleo, gran parte de ellos trabajan por cuenta propia y en la informalidad, quizás este sector es el que se ha visto afectado por la presencia de vendedores de nacionalidad venezolana, pese a que la gran mayoría realizan esta actividad eventualmente, para garantizarse la movilización y alimentación, durante su trayecto. Así mismo, en varios locales comerciales, se ha contratado venezolanos a cambio de salarios irrisorios, sin contratos, sin seguro social, etc. La pregunta es: ¿A quién es más fácil de controlar, a las personas desesperadas que, por no tener qué comer, aceptan cualquier tipo de trabajo, o a los empleadores que, incumpliendo toda norma, aprovechándose de esta desesperación, sobreexplotan a extranjeros de manera ilegal?

 

Existen miles de denuncias de ataques xenófobos, secuestros, violaciones, trata de personas y asaltos que ha sufrido venezolanos en su “viacrucis”. La Asociación de Venezolanos en Ecuador, afirma que existen 600 denuncias de acoso sexual, agresiones y estafa contra venezolanos cometidas en sitios de trabajo. Por otro lado, pese a la ofensiva mediática que genera una percepción desfavorable, la presencia de venezolanos no ha aumentado la inseguridad en el país, es más, fuentes oficiales hablan de que, en comparación al año anterior, los homicidios han disminuido un 13%, el robo a personas se redujo 12% y a entidades el 16%.

 

 

Entonces, ¿Cerramos la frontera?

 

La inseguridad, la delincuencia y la conflictividad social no inician con la presencia de ciudadanos extranjeros, son reflejo del sistema en el que vivimos, de los gobiernos, de la dependencia y el atraso económico. Sin embargo, en situaciones de crisis, frecuentemente, los sectores dominantes, levantan ideas intolerantes entre la población, buscando hallar “culpables" en supuestos enemigos externos y, de esta manera, desviar la atención frente a los verdaderos problemas y sus culpables.

 

El gobierno ecuatoriano, por ejemplo, en lugar de tomar medidas efectivas como el establecimiento de un corredor humanitario que faciliten su salida, de regulación y control de empleo y trabajo informal, de canalización de la ayuda de personas particulares en albergues oficiales, de combatir los focos de delincuencia de manera diferenciada de la gran mayoría de la población; ha establecido la exigencia de presentación del pasaporte como la única solución, esto, como era de esperarse, genera saturación en puntos como Rumichaca y el aumento de ingresos ilegales, lo cual, a la larga, profundizará el problema. En Carchi, por ejemplo, de los 30 pasos ilegales que se calcula existirían, solo 6 cuentan con controles fronterizos.

 

La grave crisis humanitaria que afecta a los pueblos de Venezuela, sin duda alguna, refleja los límites y el peligro que representan los mal llamados “gobiernos progresistas", que implementaron reformas encaminadas a fortalecer el capital y manipular los anhelos de cambio de la población. El éxodo de hermanos venezolanos hacia varios países de la región, es un problema que demanda respuestas desde los gobiernos y organismos internacionales, que garanticen los derechos humanos de estas personas; pero, además, demanda la solidaridad de los trabajadores, la juventud y los pueblos de países hermanos, consientes de que la desigualdad y la miseria es una lacerante realidad que nos afecta a todos por igual.

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

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