revista rupturas Quito Ecuador opinion analisis

Por: Marco Villaruel A.

Fotos: Internet

Bombardeo ruso no soluciona situación del pueblo sirio

 

 

La inesperada participación de Rusia en Siria a través de los bombardeos de su fuerza aérea a los enclaves del Ejército yihadista tomó por sorpresa a los servicios de inteligencia de la OTAN, EEUU, e Israel.

 

Fue evidente que el uso de aviones de la coalición occidental para atacar a los extremistas musulmanes hacía más daño a las fuerzas del ejército sirio que a los invasores. Es decir, una forma velada de atacar a uno para matar a otro.

 

 

La larga guerra de desgaste desarrollada por EEUU, OTAN, Israel, Arabia Saudita, Qatar, y Turquía no alcanzó a vencer a los ejércitos de Siria y más bien obligó, en este complejo juego de ajedrez geopolítico, a la agrupación de otros países de gobiernos chiitas como Irán, Irak, el ejército kurdo (brutalmente traicionado por el gobierno turco) al que se unen con intereses políticos en la región los gobiernos de Rusia, el propio sirio y, según se supone y de manera discreta el gobierno chino.

 

La prensa capitalista occidental denuncia que los bombardeos rusos apuntan a las  fuerzas occidentales, integradas por soldados regulares y una gran cantidad de mercenarios africanos, ingleses y principalmente israelíes y no a las fuerzas yihadistas, aunque hay testimonios que importantes contingentes de esta rama terrorista islámica se está retirando a los países vecinos. Una noticia de última hora informó que los iraquíes habrían encontrado al segundo al mando de los yihadistas.

 

Rusia y sus nuevos aliados, señalan que efectivamente están destruyendo a los islámicos de la Yihad y para justificar su intervención dice que en tres años de combates los occidentales no solo que no han podido con el presidente Assad peor aún con los invasores.

 

Varias publicaciones internacionales analizan este nuevo polvorín mundial, donde se ensayan nuevas armas aéreas apoyadas por satélites. Es un escenario asentado en una tierra de cultura milenaria brutalmente destrozado desde que Occidente decidió desalojar al presidente sirio Bashar al Assad, dentro de una aparente jornada democratizadora llamada “Primavera Árabe”, que terminó instaurando una serie de gobiernos musulmanes sectarios. Los golpes contra  Sadam Hussein, Muhammar Gadaffi, lejos de aliviar la situación tan caliente en Medio Oriente, permitió –con el descarado apoyo de Occidente- el aparecimiento de Al Kaeda y del Ejército Islamista que procedieron a dinamitar a sus ex aliados occidentales y a sembrar el terror en Medio Oriente.

 

Lo cierto es que a esta altura, unos y otros han destrozado Siria y a su pueblo que inició un verdadero éxodo hacia Europa en una de las jornadas más dolorosas de las últimas décadas. Es indignante observar que tras los rostros de un millón de sirios que abandonaron su país, está una nueva etapa de la guerra de la propaganda, el negocio de las fábricas de armas, el juego geopolítico de las naciones que quieren hacerse del petróleo y del territorio sirio, enclavado como está en un lugar de extrema vulnerabilidad. Es una guerra de baja intensidad que esconde los preparativos para una futura gran confrontación entre las potencia capitalistas.

 

         *Periodista y docente universitario

 

Calcular Page Rank

Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

Revista Rupturas © 2015 Derechos reservados