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Por: José Villarroel Yanchapaxi Fotografía: Agencias

Alianza PAIS o la realpolitick populista- progresista

 

“La injusticia es humana, pero más humana es la lucha contra la injusticia”.

Bertolt Brecht

 

La realpolitik (el término aparece en Alemania en el siglo XIX) predica una práctica de la política centrada en el entendimiento de las relaciones de fuerzas y la prosecución del interés nacional. Es la política basada en intereses prácticos y necesidades inmediatas y concretas, sin atender a la teoría o la ética como elementos “formadores de políticas”. La realpolitik aboga por el avance en los intereses nacionales de un país de acuerdo a las circunstancias de su entorno, en lugar de seguir principios éticos o teóricos. Se opone al de la política denominada “idealista”,  movida por ideales más que por objetivos políticos.

 

Luego de una década del gobierno de Rafael Correa Delgado, salpimentada por la ficción populista y progresista, enmascarado de Socialismo del Siglo XXI y de una revolución ciudadana (sin sangre y sin fuego), en el que el estado de propaganda construyó un enemigo imaginario en los medios de comunicación privados con el remoquete  de que “el pasado no volverá” y que, a conveniencia, en momentos de tensión esgrimió desenfadadamente la Teoría de la conspiración, el golpe de estado como en los sucesos del 30 de Septiembre, el golpe blando y la restauración conservadora, criminalizando al mismo tiempo la lucha popular. Luego de la consulta popular del 4 de febrero de 2018 es menester en las actuales condiciones del Ecuador plantearse algunas disquisiciones.

 

En el caso ecuatoriano, el Estado sigue siendo la entidad de base del sistema capitalista pues, durante los diez años de correato fueron los banqueros  los que vieron engrosar la masa monetaria. La política económica de estos años despilfarró de manera irracional los recursos del segundo boom petrolero. ¿El resultado? Un estado obeso plagado de ineficientes e ineficaces servidores públicos, clientes incluso de la antigua partidocracia. El Socialismo del Siglo XXI aumentó la injerencia del estado aún en la vida privada de los ciudadanos, sin destruir para nada el sistema Capitalista que al final salió más fortalecido a nombre de una mal llamada nueva izquierda latinoamericana, bolivariana y alfarista.

 

La metida de la mano en la justicia por parte del jerarca del Movimiento Patria Altiva y Soberana, PAIS, intentó desaparecer el sistema de pesos y contrapesos, la separación de poderes de la teoría de Montesquieu escudado en un hiperpresidencialismo otorgado por la Constitución del 2008 en  Montecristi. A nombre de una nueva institucionalización del Estado paradójicamente se dio luz verde al autoritarismo e incluso de fascismo rodeándola de una aureola  de “interés social” en tanto el caudillo daba rienda suelta a sus bajas pasiones, su deseo de revancha, el resentimiento y la vendetta.

 

Todos los fines justificaron los medios a nombre del interés social, la redistribución de la riqueza y la igualdad social, sobre todo si se trataba de construir obras faraónicas y colosales aunque sea con sobreprecio, convencidos que su margen de maniobra era grande mediante  el “uso progresivo de la fuerza. La amenaza, el cinismo, la coerción pasaron a formar parte de la caja de herramientas de la realpolítk de un populismo-progresismo vestido con camisa ancestral y con títulos honoris causa otorgados por Universidades variopintas, conseguidos dolosamente por una diplomacia chupamedias e ignorante del Derecho Internacional que no dudaba en defender ridículamente el egocentrismo del dueño del movimiento verde Flex, Alianza País, un movimiento que nunca fue un partido político que esgrimiera un ideario político y que obligaba a sus supuestos militantes a asistir a marchas y contramarchas arrendando su voluntad por un sánduche, una cola y 20 dólares o bajo la presión de que si no iban a concentraciones y sabatinas serían removidos de sus puestos de trabajo cumpliendo así la voluntad omnímoda de un líder de carácter violeto, irritable e irascible.

 

El Ecuador del correato, se transformó en un país de nuevos ricos que acumularon su riqueza mal habida en paraísos fiscales, que compraron casas y autos de lujo al amparo de un gobierno para la cual “la coima no afectaba las arcas estatales”, porque o bien era un acuerdo entre privados o errores de buena fe.

 

En la práctica, en la realpolitick populista-progresista del correato la implementación de una política dependía solamente de la voluntad del gobernante. El Ecuador solo podía pensarse desde la burla y el escarnio para hacer parecer que el capital político de la lista 35 era invencible en un entorno en que la fábula era una naturaleza muerta, homogénea y políticamente correcta, para  con triquiñuelas hacer parecer que  no favorecía al statu quo. Si alguien quisiese opinar debería ganar elecciones, nadie podía disentir o cuestionar so pena de sufrir cárcel y persecución.

 

Cuando Lenín Moreno y Jorge Glass ganan dudosamente las elecciones de Abril de 2018, Rafael Correa  paternalmente endosó su realpolitick populista-progresista al declarar que dejaba “la mesa servida” a su sucesor. Empezaba a tambalear el imaginario del gobierno de “Manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes”. Rafael Correa se marchó a Bélgica y se encierra en el ático en Bruselas y empieza a revelar su desfase, incluso me atrevo a afirmar de sanidad mental.

 

De ahí en adelante los ecuatorianos asistimos a un  nuevo momento político sobre todo cuando Lenín Moreno afirmó: “Nunca busqué el poder. Durante dos horas el anterior presidente, no quiero decir groseramente suplicante ni mendicante, desesperado, desesperado sí, fue a aclamarme que (sea candidato a la Presidencia) por el pueblo, que por la revolución, que para proteger a los compañeros. Claro que hay que proteger a los compañeros, le dije, pero no sabía a qué compañerito pues”, señaló el nuevo mandatario.

 

El desvarío pseudo ideológico del otrora todopoderoso erigido como Presidente vitalicio de Alianza País, su afirmación: “Somos la reserva moral del Ecuador” se ponía en entredicho debido al encarcelamiento de Jorge Glass Espinel, su amigo de toda la vida y coideario, encargado de los sectores estratégicos junto con su tío Ricardo Rivera a quien Oderbrecht habría coimado con millones de dólares para que firmara contratos con el estado,  el ex ministro de Energía Carlos Pareja Yanuzelli, la fuga a Miami del ex Contralor del Estado Carlos Polit, la fuga de Ramiro Gonzáles ex Director del IES,  las denuncias de ciudadanos como Fernando Villavicencio y Kléver Jiménez (los dos con grillete electrónico) empezaron a tener eco en la opinión pública al darse cuenta del monumental cáncer de corrupción del correato que empezaba  a ser metástasis. De ahí nomás el fraccionamiento del Movimiento PAIS entre correístas y morenistas se hacía eminente.

 

 

Lenín Moreno identificó más de 640 obras de construcción realizadas durante el Gobierno del expresidente Rafael Correa con presupuesto del Estado, presentaban fallas de construcción, inconvenientes financieros y legales y retrasos en la ejecución. En su mayoría de las obras del sector social, especialmente en la construcción de unidades educativas, hospitales, centros de seguridad comunitaria y redes viales, etc., cuyo monto original ascendía a 2.138 millones de dólares en el presupuesto inicial. A la fecha ya se han invertido 3.975 millones de dólares, lo que representa un incremento global del 85 por ciento.

 

La tibia intervención del Fiscal Carlos Baca Mancheno quien fuera  asesor presidencial de Correa y la anuencia cómplice de los asambleístas: Gabriela Rivadeneira, María Augusta Carrión, Marcela Aguinaga, Soledad Buendía, Carlos Viteri Gualinga, entre otros, que bloquearon el juicio político a Jorge Glass Espinel sentenciado a seis años de prisión por el delito de asociación ilícita en el caso de la Compañía brasileña Oderbrecht y que está a la espera de que se abran otros juicios por concusión y peculado como en el caso de Caminosca, la afrentosa defensa al actual asambleísta  Augusto Espinosa ex Ministro de Educación responsable de no haber sancionado a profesores pederastas (la mayoría de la Red de Maestros) que perpetraron abuso y acoso sexual en las instituciones educativas del Ecuador en aproximadamente 800 casos, la corrupción a plena luz del día en el caso de la repotenciación de la  Refinería de Esmeraldas, de Yachay la Ciudad del conocimiento ubicada en Urcuquí, provincia de Imbabura,  el endeudamiento agresivo y las ventas anticipadas de petróleo a China, etc., aún esperan de la cirugía mayor contra la corrupción prometida por Lenín Moreno.

 

La realpolitik populista-progresista de Rafael Correa lo condujo al ridículo y al escarnio, tal como lo ilustran las lluvia de huevos y basura en Quinindé, La Maná, Cuenca y Borbón donde la gente de a pie reprobó unánimemente los diez años de correato y a quienes hacían campaña por el NO, encabezados por el mismísimo Rafael Correa que en su egolatría tal vez deseaba que lo arrastren como a Eloy Alfaro para convertirse en mártir de la Revolución Ciudadana pero lo que consiguió fue el escarnio y el repudio manifestado en una huevisa descomunal.

 

 

En el imaginario social del 2018 el ciudadano ecuatoriano sabe que es posible enrostrar a la soberbia y la prepotencia de un ex presidente visceral que ya carente de poder hoy delira al asumir para sí que ese 30% de la población ecuatoriana que voto por el NO en la consulta popular es su capital político.

 

La ruptura del Lcdo. Lenín Moreno Garcés de su mentor, el Economista Rafael Correa del cual fuera Vicepresidente y enviado especial de las Naciones Unidas para la discapacidad y accesibilidad en Ginebra abrió la oportunidad para ciertos militantes de membrete y carátula como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y otros grupúsculos que apoyaron en su momento al correato que durante la década farreada se quedaron con hambre atrasada.

 

La guerra fratricida entre correístas y morenístas ha empezado. El nuevo contexto político entre las facciones que se perfila en el horizonte no le resulta necesariamente favorable al Presidente Moreno. Los efectos del llamado al diálogo están por verse, los resultados de la consulta popular ya no hacen que Lenin Moreno sea totalmente dueño de sus decisiones pues tiene una bomba de tiempo en sus manos. La amenaza de revocatoria del mandato o in extremis de la muerte cruzada, está en el plató de la política criolla. El crecimiento vertiginoso de la deuda externa, única decisión visible del gobierno morenista pues a la fecha Ecuador casi cuadruplicó la deuda pública en diez años de correato y solamente en el 2017 la subió 18,2 % al pasar de los $ 39.282,7 millones a los $ 46.554 millones. Este nuevo endeudamiento para muchos analistas económicos significa que el Gobierno continúa con una equivocada política económica. Lo que ha hecho Lenín Moreno durante esta etapa es endeudarse para tapar el hueco fiscal acercándose al Fondo Monetario Internacional (FMI). Las desigualdades sociales, el desempleo y subempleo rampante   hacen que los ojos de ese 70% de la población ecuatoriana que votó Si en la consulta popular pasen a ser tema relevante en los próximos meses.

 

Otros actores  como los de las redes sociales que han crecido de tal forma que se hace difícil no considerarlos dentro de la coyuntura política, jugarán un papel creciente en las acciones posteriores del morenismo pues la libertad de expresión vilipendiada por el correato es muy probable que exija acciones concretas  y a la par le pase factura pues, Lenín Moreno con la consulta popular ha logrado su legitimización y el Ecuador estará atentos a ver de aquí que política económica ahora si con su sello implementa empezando por ver si mantiene en su gabinete a los ex colaboradores del correato y con quienes conforma el Concejo de Participación y Control y participación Social transitorio quienes serán los encargados de evaluar a los servidores públicos de las más altas funciones del Estado.

 

 

 

Los resultados de la consulta popular no deben verse como una total descorreisación del Estado porque muchos correístas siguen enquistados en el círculo de poder del morenísmo. Son hermanos siameses que se odian y se aman, que se deben favores y prebendas. En el corto plazo es posible que una realpolitik populista-desarrollista de tinte morenista se haga efectiva. Al morenismo conciliador y pacificador se le terminó la tregua al menos hasta que de nuevo se enciendan las pasiones del inquilino de la casa de la belga siempre podrá volver a postularse en algún cargo de elección popular excepto como Presidente de la República pero podrá presentarse como Vicepresidente, Alcalde,  Asambleísta por los migrantes de Europa pues ha manifestado su interés de “jubilarse en política no de la política” que es algo muy diferente.

 

 No se debe cantar victoria ya que Rafael Correa no está políticamente muerto. La única forma de exterminarlo es lograr que salde sus cuentas con la justicia por sus crímenes de lesa humanidad y encubrimiento de los actos de corrupción de su gobierno en las cortes nacionales e internacionales.

 

El pueblo ecuatoriano durante la década fabulada estaba totalmente alejado de las decisiones políticas de los nuevos áulicos académicos graduados en universidades gringas y europea. Por ejemplo la consulta previa a pueblos y nacionalidades en asuntos de la minería era sofocada por un proceso cínico y burlesco llamado “socialización”.

 

En  el libro “El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Marx escribe: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre albedrío, bajo circunstancias elegidas por ellos”. Significa en buenas cuentas que para los hombres y mujeres con conciencia de la verdadera izquierda revolucionaria, de los luchadores populares, los movimientos sociales, de indígenas, de mujeres, estudiantes, trabajadores, etc., el espacio donde se conseguirá la liberación y la toma del poder es en las calles.

 

*Magíster en estudios culturales latinoamericanos.

taitallamingo @ gmail.com

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

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