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Por: Andrés Quishpe*

Fotografía: Archivo

8 de marzo día de la mujer que lucha, estudia y trabaja por cambiar lo caduco por lo nuevo

 

 

En nuestro país tres sectores han expresado sus acciones a desarrollar este  8 de marzo, por un lado Jaime Nebot Alcalde de Guayaquil convoco a una movilización en esta ciudad en defensa de la “democracia” apropósito de los acontecimientos electorales del 19 de febrero. Mientras Rafael Correa emplazo a su militancia a movilizarse para recordar los daños causados por el feriado bancario del 1999. Sin duda estas dos movilizaciones serán una medición de fuerzas. Pero quienes no olvidan el verdadero significado de este día, son varias organizaciones y colectivos de mujeres que en todo el país han convocado a distintas actividades y también movilizaciones.

 

En el Ecuador y en el mundo, el 8 de marzo es una fecha en la cual se rinde homenaje a las mujeres desde todos los ámbitos de la vida social y este homenaje se expresa en múltiples formas: versos, flores, remembranzas de las hazañas de las heroínas, foros, debates, difusión de las leyes que amparan sus derechos, etc. Esta celebración si bien es importante, año a año, va cambiando en la medida en que se va transformando en una fecha comercial y el significado del 8 de marzo se pierde ante la avalancha de “conceptos” y no se diga ahora en medio de un escenario electoral en el caso de nuestro país.

 

Esta realidad exige recordar el valor y proceso histórico de esta fecha. Pero sobre todo demanda dar continuidad a la lucha del 8 de marzo. Lucha que es y será una clarinada en la verdadera  emancipación de las mujeres y la humanidad. Su origen está precisamente en la construcción de una nueva sociedad, diferente a la actual donde el capital sigue aún por encima del ser humano.

 

Así surgió el 8 de marzo.

 

Con el desarrollo de las formas capitalistas de producción, se incorporó de manera masiva la fuerza de trabajo de las mujeres, incorporación dada en condiciones de doble explotación, lo cual generó importantes acciones de movilización y huelgas de obreras desde fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Se destacan la huelga de las modistas de Nueva York, que exigían el reconocimiento a su sindicato y que duro de noviembre de 1909 a febrero de 1910. Estas trabajadoras fueron reprimidas con gran violencia. Años anteriores una huelga de tejedores y tejedoras de Nueva York causa la muerte de 126 obreras (os) por las pésimas condiciones de seguridad de la fábrica. En Europa y en Estados Unidos, los conflictos laborales eran permanentes y las reivindicaciones eran similares: disminución de la jornada laboral, igual salario para las mujeres, mejoramiento de las condiciones de los lugares de trabajo, creación de servicios, entre otros derechos.

 

 

Un hecho histórico determinante, es la promulgación del Día Internacional de la Mujer Trabajadora como resolución de las delegadas a la Segunda Conferencia Internacional de la Mujer Socialista, dirigida por Clara Zetkin, realizada en 1911, cuya resolución fue adoptada por los partidos de la Internacional Socialista en el mundo entero y que en los años subsiguientes, se organizaba esta celebración con movilizaciones importantes de las trabajadoras, poniendo como aspectos reivindicativos, la emancipación de las mujeres de su condición de explotación y subordinación. En 1917, 27 de febrero de acuerdo al calendario ruso y 8 de marzo en el calendario occidental, estalla una gran huelga de las tejedoras de San Petersburgo. Este hecho histórico también determinó la definición del 8 de marzo como el Día Internacional de la mujer trabajadora.

 

Estos acontecimientos reconocieron la lucha de las mujeres y su capacidad de vincularse a los procesos de cambio y trasformación. La lucha de las mujeres es una expresión de la lucha de clases por conquistar una sociedad sin explotación, son parte de las movilizaciones por la igualdad de salarios, mejoramiento de las condiciones de trabajo, acceso a la educación y la organización que también son enarboladas por la clase obrera, la juventud y los pueblos. En ese momento se consiguieron importantes victorias políticas como el voto de las mujeres y conseguir una legislación equitativa que elimine la discriminación de género.

 

El 8 de Marzo en el Ecuador

 

Vale preguntarnos si la movilización de Nebot y la del correismo levantaran las reivindicaciones de las mujeres y pueblos del Ecuador. ¡No! Ninguno de estos dos sectores de la derecha convocó a movilizarse en conmemoración de esta fecha, cada uno tiene su objetivo en medio de la coyuntura política, de seguro aprovecharan la tarima para esgrimir una que otra frase o saludo desde su visión y distorsionando el significado del 8 de marzo.

 

En el Ecuador los problemas de las mujeres así como de los trabajadores, jóvenes, campesinos, etc. No están resueltos, Los grandes grupos de poder los de antes y los de ahora que han surgido con el correismo, siguen viendo a la mujer trabajadora como una mercancía a la que se la puede vender en el mercado como mano de obra barata o como artículo para el comercio, el tráfico sexual que trae jugosas ganancias a las mafias aún es una realidad en nuestro país.

 

El régimen  durante estos 10 años ha pregonado supuestos avances con respecto a los derechos de las mujeres, sin embargo la situación real demuestra todo lo contrario, sobre todo con respecto a la violencia de género. En el Ecuador los índices de violencia en contra de la mujer son altos, pues 8 de cada 10 mujeres han sido víctimas de violencia alguna vez en su vida, se conoce que la principal causa de muerte en mujeres entre 15 y 44 años es la violencia ejercida en su contra, superando a las muertes por cáncer y accidentes de tránsito. La organización Plan Internacional en un estudio desarrollado sobre la situación de la mujer demostró que en los hogares ecuatorianos, el maltrato que sufren niñas entre 5 y 17 años es del 32% frente a un 30% de niños y que el 68,9% de las niñas entre 10 y 15 has sido víctima de violencia de género, sobretodo abuso sexual, lo que demuestra que las niñas en el país sufren mayor maltrato que las adultas.

 

Según cifras del último Censo de Población y Vivienda realizado en el país demuestran que el desempleo femenino es mayor que el masculino y solo el 33,4% de las mujeres en edad de trabajar tienen empleo; aquí surge un nuevo problema, ellas no son igualmente remuneradas que los hombres. Otro de los problemas que afecta a las mujeres ecuatorianas es el aborto, un tema de salud pública, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), revelan que el Ecuador es uno de los países con más altos índices de aborto en Latinoamérica, se estima que más de 125.000 mujeres abortan, es decir que a diario 342 mujeres lo hacen, por lo tanto en el país hay un aborto cada cuatro minutos.

 

Mientras por otra parte la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres, desarrollada por el INEC, identificó que en el país 1 de cada 4 mujeres han sido víctimas de violencia sexual y esta puede resultar en embarazos no deseados, pero gracias a la prepotencia y concepción  del presidente en el Código Penal se tipificó el aborto como delito, criminalizándolas y sometiéndolas a una maternidad obligada. Correa impidió que se reconociera el derecho legítimo de las mujeres en decidir sobre sus cuerpos, sobre todo en casos de violencia; Y equivocadamente se involucraron pareceres y opiniones particulares y religiosas en la legislación del país.

En esta misma encuesta se señala que la violencia psicológica es la forma más recurrente de violencia de género con el 53,9%. Le siguen la violencia física, con el 38%. En esta parte varios representantes y funcionarios del régimen son un claro ejemplo al maltratar física y psicológicamente a sus compañeras sentimentales.

 

Las mujeres indígenas y afroecuatorianas son las que mayor caso de violencia sufren con un 67,8% y 66, 7% respectivamente. Estos datos evidencia la falsedad del discurso sobre los avances que el gobierno promueve sobre la situación de la mujer ecuatoriana, así como de la equidad de género, realidad que no solo se evidencia en cifras, sino también en las actitudes y pronunciamientos machistas de Correa, que en más de una vez ha discriminado y excluido a las mujeres

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¡Prohibido olvidar! A propósito de este 8 de marzo las palabras de Correa en la sabatina del 31 de diciembre del 2011: “Yo no sé si la equidad de género mejora la democracia lo que sí es seguro es que ha mejorado la farra impresionantemente, ha mejorado el buen vivir porque se armó una farra.....”.  Estas expresiones fueron un claro reflejo de la concepción machista con la cual se dirigió Carondelt y el país; ubicando a la mujer en el plano de un adorno.

 

Estas y otras expresiones, así como insultos y persecución a distintas mujeres que se han atrevido a enfrentar al correismo forman parte de su concepción ideológica y política materializada con su personalidad arrogante y prepotente; expresan su verdadero concepto respecto del rol de la mujer y evidencian que su pomposo discurso sobre la importancia de su presencia en el gabinete y demás instituciones de gobierno no constituye sino una farsa durante esta década.

 

“Minifaldas” y las “piernas impresionantes de las guapísimas asambleístas” fueron otras de las palabras vertidas en esa sabatina profundizando aún más el significado de su mensaje retardatario y reaccionario. No fue un lapsus del momento y menos aún una broma, y si así lo habría sido, toda broma tiene de por medio un contenido y en este caso Correa con sus palabras  negó y anulo el valioso aporte de las mujeres en el trabajo productivo y la generación de riqueza; echa al piso su histórica lucha por una sociedad justa que garantice no solo la abolición de la explotación, la igualdad de oportunidades sino también una verdadera equidad de género, que reconozca la naturaleza particular del camino que las mujeres han tenido y tienen que recorrer para dejar de ser tratadas como seres humanos de segunda. Reivindicación y legado que se levanta antes, durante y después de cada 8 de marzo.

 

 

Esta concepción de Correa más la aplicación de leyes que impiden ejercer varios derechos de las mujeres, lleva consigo un sello profundamente androcéntrico pisotea el aporte de la mujer ecuatoriana en las luchas contra el coloniaje español, por la independencia, en la revolución alfarista; el tenaz esfuerzo de las trabajadoras y movimiento de mujeres para que le sean reconocidos los derechos económicos y políticos.

 

El 8 de marzo debe ser comprendido entonces como el día de la mujer trabajadora, indígena, campesina, de la profesora, ama de casa, comerciante y la estudiante crítica, dispuesta a cambiar lo caduco por lo nuevo, de la lideresa de los barrios populares. Nuestro saludo a todas las mujeres perseguidas y agredidas por el actual gobierno, su ejemplo es digno de saludar y seguir en los momentos actuales donde el Ecuador se dispone a decidir si mantener la corrupción y autoritarismo o darle un cambio en donde la mujer y pueblos del Ecuador recuperen sus derechos, entendiendo que estos no han sido dadivas de ningún gobierno de turno.

 

*Lcdo. En Ciencias de la Educación. Presidente Nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador, FEUE.

 

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